El "spinning" es una práctica ilegal y poco ética en la que las firmas de corretaje o los suscriptores ofrecen acciones de una oferta pública inicial (OPI) de alta demanda a clientes preferentes. Esta estrategia se utiliza como una herramienta para asegurar o mantener relaciones comerciales con dichos clientes. Al proporcionar acceso a estas acciones tan codiciadas, la firma crea un acuerdo de intercambio de favores (quid pro quo) que beneficia tanto al suscriptor como al receptor.
En la práctica, este proceso funciona como una forma de tráfico de influencias. La firma de corretaje asigna acciones a ejecutivos o líderes corporativos específicos, a menudo con descuento. Dado que se espera que estas OPI tengan un buen desempeño, los receptores pueden obtener ganancias financieras significativas inmediatamente después de que comiencen a cotizar. Esto transfiere efectivamente el valor monetario de la empresa emisora a los inversores seleccionados, en lugar de permitir que la empresa capture el precio total de mercado a través de una oferta pública.
Un ejemplo de esta práctica ocurrió a principios de la década de 2000 e involucró a Goldman Sachs y a la ex directora ejecutiva de eBay, Meg Whitman. La situación puso de relieve el conflicto de intereses inherente a tales asignaciones. Si bien las medidas regulatorias han reducido en gran medida este comportamiento en los Estados Unidos, sigue siendo una actividad prohibida que puede dar lugar a graves sanciones financieras y consecuencias legales tanto para las personas como para las firmas involucradas.