Un comprador testaferro es una persona que adquiere bienes o propiedades en nombre de otra, ocultando la identidad del comprador real. Este acuerdo se utiliza a menudo cuando el comprador verdadero no puede obtener financiación, tiene prohibido legalmente realizar la compra o desea ocultar su participación en la transacción. El testaferro puede actuar como un participante voluntario, recibiendo a veces una comisión por su papel, o puede ser engañado para participar en un esquema fraudulento.
En la práctica, el proceso implica que el testaferro utilice su propio nombre y credenciales crediticias para formalizar una compra que el comprador real no puede completar. Esto genera un riesgo significativo para el prestamista, quien desconoce al verdadero beneficiario de la transacción. Debido a que el testaferro es el firmante legal del contrato, a menudo asume toda la responsabilidad legal y financiera del préstamo o la compra, incluso si nunca tuvo la intención de quedarse con el activo.
Por ejemplo, en el sector inmobiliario, un grupo de profesionales podría utilizar a un testaferro para comprar una vivienda a un precio artificialmente inflado. Posteriormente, la propiedad se revende rápidamente a otro comprador, sirviendo el testaferro como fachada para facilitar la transacción fraudulenta. En otros escenarios, una persona podría recibir un pago por solicitar un préstamo automotriz para alguien que no cumple con los requisitos crediticios, dejando al testaferro como responsable de la deuda si el usuario real incumple los pagos.