Un choque de oferta es un evento inesperado o exógeno que altera repentinamente la oferta disponible de un producto o materia prima específica. Debido a que estos eventos son imprevistos, suelen romper el equilibrio existente entre la oferta y la demanda, lo que provoca un cambio rápido y significativo en el precio de mercado del artículo afectado.
Estos choques se clasifican como negativos o positivos según su impacto en la producción. Un choque de oferta negativo, como un desastre natural o una interrupción repentina en la cadena de suministro, reduce la cantidad de producto disponible, lo que provoca un aumento en los precios. Por el contrario, un choque de oferta positivo aumenta la producción total de un bien, lo que conduce a una disminución en el precio de mercado, asumiendo que la demanda permanece constante.
Por ejemplo, si una importante región productora de petróleo experimenta un conflicto repentino, se genera un choque de oferta negativo que restringe la disponibilidad global de combustible. A medida que la oferta cae, el precio del petróleo sube drásticamente para los consumidores y las empresas. En contraste, un avance tecnológico que haga la fabricación más eficiente podría crear un choque de oferta positivo, permitiendo a las empresas producir más bienes a un menor costo y, eventualmente, reduciendo los precios para el usuario final.