En el contexto económico, el tapering se refiere a la reducción gradual del programa de expansión cuantitativa de un banco central. Sirve como una fase de transición que señala un cambio de una política monetaria expansiva hacia una postura más contractiva. Al disminuir lentamente la cantidad de activos que adquiere el banco central, los responsables de la política monetaria buscan normalizar las condiciones económicas tras un periodo de estímulo significativo.
El proceso funciona reduciendo de forma incremental el volumen de compras de bonos u otros activos financieros adquiridos por el banco central. Esta reducción pretende ser predecible y medida para evitar causar volatilidad en el mercado. A medida que se retira el estímulo, el banco central también puede ajustar otras herramientas, como la tasa de descuento o los requisitos de reserva, para gestionar la liquidez y estabilizar la economía en general.
Un ejemplo práctico ocurrió en 2013, cuando la Reserva Federal anunció que comenzaría a reducir sus compras de activos tras los masivos programas de estímulo implementados después de la crisis financiera de 2007-2008. Al señalar esta intención, la Fed permitió a los inversores ajustar sus expectativas, demostrando cómo el tapering actúa como un puente entre el apoyo económico de emergencia y las operaciones de política monetaria estándar.