El plazo hasta el vencimiento se refiere a la vida útil restante de un instrumento de deuda, representando la duración entre la fecha actual y el día en que el bono alcanza su fecha de vencimiento. Durante este periodo, el emisor del bono está obligado a realizar pagos de intereses periódicos, conocidos como pagos de cupón, al tenedor del bono. Una vez que el bono alcanza su fecha de vencimiento final, el emisor debe reembolsar el capital original, también llamado valor nominal o valor a la par, al inversor.
Esta duración es un factor crítico para determinar el precio de mercado de un bono y su rendimiento al vencimiento. Por lo general, los bonos se clasifican según su duración: los bonos a corto plazo suelen durar hasta tres años, los bonos a medio plazo oscilan entre cuatro y diez años, y los bonos a largo plazo se extienden de diez a treinta años. Los inversores a menudo observan que los plazos hasta el vencimiento más largos están asociados con tasas de interés más altas para compensar el periodo prolongado de riesgo.
Aunque muchos bonos tienen un calendario fijo, el plazo hasta el vencimiento a veces puede cambiar si el título incluye disposiciones específicas. Características como las opciones de compra (call), venta (put) o conversión permiten al emisor o al inversor alterar la vida del bono antes de la fecha de vencimiento original. Comprender estos posibles cambios es esencial para los inversores que gestionan sus carteras, a fin de garantizar que se alineen con sus necesidades específicas de liquidez y expectativas de rentabilidad.