Los ingresos por desempleo se refieren a las prestaciones de seguro proporcionadas por fondos federales o estatales a personas que han perdido su empleo sin que medie culpa por su parte. Establecida como una red de seguridad social, esta asistencia financiera está diseñada para proporcionar unos ingresos de subsistencia temporales mientras el beneficiario busca activamente un nuevo empleo. El programa se financia mediante impuestos sobre las nóminas aplicados tanto a los empleadores como a los empleados.
Para recibir estas prestaciones, las personas deben cumplir generalmente criterios específicos, como estar disponibles para trabajar y buscar activamente un empleo adecuado. Si una persona deja su trabajo voluntariamente, normalmente no reúne los requisitos a menos que pueda demostrar una causa justificada. El importe semanal específico de la prestación lo determinan los estados y puede variar significativamente en función de la normativa local y las condiciones económicas.
En circunstancias normales, la mayoría de los estados proporcionan estas prestaciones durante un máximo de 26 semanas, aunque esta duración puede ampliarse durante una crisis económica. A efectos fiscales, los ingresos por desempleo se consideran ingresos ordinarios. Los beneficiarios reciben un formulario 1099-G al final del año, que debe declararse al presentar la declaración anual de la renta ante el IRS.