El Valor del riesgo (VOR, por sus siglas en inglés) representa el beneficio financiero potencial que una organización espera obtener al participar en una actividad específica de asunción de riesgos. Sirve como un marco estratégico para ayudar a las partes interesadas a determinar si una empresa o decisión comercial en particular se alinea con los objetivos más amplios de la compañía y justifica la exposición involucrada.
Para calcular el VOR, una empresa debe evaluar los diversos componentes del costo del riesgo, incluidos los costos de pérdidas reales, las primas de seguros, los gastos de mitigación y los costos administrativos. Cada uno de estos componentes se trata como una opción de inversión que debe demostrar un retorno de la inversión positivo. La precisión de estos cálculos depende en gran medida de la calidad de los datos y la validez de los supuestos utilizados durante el proceso de evaluación.
Por ejemplo, si una empresa establece un nuevo departamento de gestión de riesgos, incurre en gastos de personal significativos. La organización considera este departamento como una inversión que debería generar valor al reducir la exposición a pérdidas mediante una mejor gestión de las carteras de seguros y reaseguros. Al sopesar estos costos frente a la reducción esperada de las pérdidas, la empresa puede determinar el valor general de la iniciativa de gestión de riesgos.